martes, 24 de abril de 2012

Charlas De Campo


 Maxi: ¿Alguna vez le pareció sentir a las agujas del destino mientras hacían su trabajo? Como entretejiendo una madeja de situaciones que a la postre llamaremos “casualidades”…

  El domingo había llegado al atardecer acompañado de una suave brisa otoñal. El sol, allá a lo lejos, miraba con atención, casi sin otra función que la de iluminar. El césped imperfecto, intentaba cubrir sus baches de integridad con pinceladas de verde, que a la distancia confundían. En una esquina la esfera más blanca que alguna vez se haya visto por esos lados. Masoquista, esperaba una patada que la ponga a trabajar. A unos pocos metros, dentro del cuadrilátero, veintiún guerreros esperaban, ansiosos, disputar la última pelota del partido.


El Negro: Cerrá el culo masi, o te comes un codazo en los dientes!!!
Maxi: Bueno. ¿Por qué tanta violencia? ¿No se da cuenta que somos lo mismo? Por más que los colores de nuestras remeras sean diferentes, nuestras sensaciones en este momento nos unen. Yo se que usted quiere que esa pelota salga de la cancha tanto como yo quiero que entre al arco.
EN: Lo único que quiero es escupirte la bocha. Me tenés podrido con la poesía barata papá. Todo el partido lo mismo. Agradece que en el Basañez no hay plata ni pa´ comprar agua y tengo la boca hecha una pasta, sino ya tendrías la nuca pronta pa´ procrear Aedes Aegiptis.
M: Será otra artimaña del mismísimo destino, que con su envidiada determinación no deja nada librado al azar. Ni siquiera un humilde salivazo a quien no lo merece
EN: Bua… seguís con el blablabla. Esto es fubol papá. ¿Qué querés inventar? Acá se putea, se pega, se transpira, se corre, nada más.

M: Admiro la decisión que le impone a la personificación de su postura y debo admitir que le sale muy natural. Camiseta toda desalineada, rodillas raspadas, cabello hacia cualquier parte, transpiración abundante y mal aliento constante. Dibujan un típico defensor aguerrido, acostumbrado a maltratar a sus rivales. Mis aplausos para usted mi querido colega, por lograr tal fina caracterización.
EN: ¿Me querés agarrar de pinta pendejo?   Plumffff!!!!!!
M: Uuuuu  Eso es!!! Perfecto!!! Un buen codazo en la boca como lo había anunciado era lo que faltaba para redondear una performance digna de un premio de la academia. Aparte acompañado por la cantidad justa de sangre. No tanta como para llamar la atención de alguno de los jueces, pero si lo suficiente para generar una cicatriz que me hará recordar este momento un largo tiempo. Comienzo a sentir que cada detalle está minuciosamente cuidado.
EN: Eso que sentís son mi anular y mayor y si no bajas un cambio va todo el puño pa´adentro.
M: Nunca abandona el personaje. Lo sostiene hasta la más extrema de las consecuencias. Estoy absolutamente maravillado. Arbitro!!! Arbitro!!! Amonesteme por favor. No puedo estar en igualdad de condiciones con este maestro de la expresión corporal. No soy digno rival para su talante.
EN: Talarte!!! Eso tendría que haber hecho en la dividida del primer tiempo. Mira que saliste putito papá. Si sabia que te ibas a poner tan pesado te daba de trompa contra el alambrado.


  La huella de los tapones hundiéndose en el piso, uno atrás del otro, hacen mil. La zurda se posa firme, aguantando el cuerpo. La derecha se balancea, toma impulso e impacta certera. Centro al área, cabezazo, gol. 

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